Como
mencionan Levy y Murnane (2007) las nuevas tecnologías han eliminado
paulatinamente algunas posiciones de trabajo, las han hecho evolucionar y han
creado nuevas profesiones u oficios (y lo siguen haciendo). Cheng (2007)
también menciona lo complicado que es para las personas después de sus
cuarentas encontrar trabajo, pues el contexto en el que fueron educados ya no
existe. Esto me hizo recordar que hace unos días estaba escuchando las noticias
y estaban hablando del desempleo. Dentro del reportaje salió un hombre hablando acerca de cómo él no
encontraba trabajo porque todo era bilingüe y esperaba que el gobierno le
resolviera el problema. Yo me pregunto: ¿hace cuánto se viene hablando de la
necesidad de aprender inglés? ¿Cuántos institutos existen que ofrecen cursos de
inglés a diferentes precios y aún ofrecen becas para que la gente estudie
dentro y fuera del país? Este hombre (al
igual que muchos otros) no asume su responsabilidad personal de haberse
“dormido en los laureles”. Como bien señalan instituciones como CINDE, la
realidad es que sí hay trabajo, pero las necesidades del mercado son diferentes
y el problema es que las personas no se preparan o estudian áreas que el
mercado simplemente no necesita. Como curriculistas tenemos el desafío de
gestionar solo los programas educativos que el país necesita y como docentes se
debe ser muy honesto con los alumnos acerca de las necesidades del mercado.
Antes de emprender una inversión de estudios, tenemos la responsabilidad
personal de informarnos de la realidad del mercado.
Como señala
Cheng (2007), la educación actual está totalmente descontextualizada. Los
jóvenes llegan a tener en la mayoría de los casos su primer acercamiento
significativo al día a día de la profesión hasta que llegan a la práctica
profesional. ¡Esto no es posible! En los tiempos de nuestros padres y abuelos
las oportunidades para los recién graduados abundaban debido a la escasez de
profesionales. Por eso era fácil conseguir trabajo con un título universitario.
El país se encontraba más rezagado en cuanto a desarrollo, había tiempo de
experimentar, de familiarizarse con el trabajo, de equivocarse. Hoy no.
Actualmente el tiempo es uno de los recursos más valiosos para las
organizaciones. Los empleadores buscan gente con experiencia, debido a que
saben el valor añadido que esto le añade a la práctica profesional. Esto nos
pone un desafío como curriculistas de planear actividades significativas que
acerquen a los estudiantes a la realidad de su profesión. ¡Cuánta gente hay que
estudia una carrera y se gradúa solo para descubrir que no le gusta lo que
estudió! Esto es culpa de la institución educativa por proveer una formación
desvinculada de la realidad laboral. Las actividades de los cursos deben enviar
a la gente a las empresas a interactuar y aprender con profesionales más
experimentados que ellos. Además, los docentes deben promover la mejora
continua de sus clases y de los programas de estudio con base en sus
experiencias previas.
Me gusta
mucho el argumento presentado por Cheng (2007) respecto a que la educación debe
personalizarse y diversificarse. Los programas universitarios deben tomar en
cuenta la opinión de los empleadores para formar a sus alumnos con base en las
demandas del mercado y ofrecer cursos libres y de actualización profesional que
sean significativos. Los cursos de inglés general, ya no son suficientes. Se
necesitan cursos de ESP (English for
Specific Purposes), ya que aunque los cursos de inglés general ponen una
base que es importante y necesaria, dejan por fuera muchas de las necesidades
laborales de los estudiantes. Nuestra universidad ULACIT, ha comenzado un
esfuerzo importante por ofrecer opciones diferentes en el mercado educativo con
cursos de ESP dirigidos a abogados, operadores de call center, profesionales en salud y personas que trabajan en empresas hoteleras y
turísticas; todos con un énfasis conversacional que es lo que muchos cursos de
inglés carecen y es lo que los estudiantes más necesitan. Además se está
trabajando fuertemente en el área del portugués que es otra necesidad que se ha
consolidado en el mercado. Como curriculistas y aún como profesores (pues en
algunas instituciones, no hay distinción), debemos promover la creación de
nuevos programas y diversificar nuestras clases para incluir actividades
apropiadas para todas las inteligencias y estilos de aprendizaje, de tal forma
que a los estudiantes les duela faltar a
una clase y entren con caras de entusiasmo por las puertas de las aulas. Se
deben incluir actividades de evaluación alternativas como giras académicas,
pasantías, trabajo de campo, etc; todo esto hace la educación interesante no
solo para los alumnos, sino también para el docente.
Me
parece importante recalcar lo que mencionan Levy y Murnane (2007) acerca de que
el verdadero aprendizaje que necesitan tener los jóvenes de hoy no se basa en
procedimientos que hagan mecánicamente, pues en la actualidad las computadoras
suplen esta necesidad. Creo que esta es una falla más de los exámenes, pues la
gente memoriza para olvidar sin tener que usar sus capacidades de análisis para
resolver problemas o proponer algo innovador. Son esas capacidades críticas y
creativas lo que nos hacen invaluables como seres humanos y es lo que como
docentes tenemos que fomentar en nuestros alumnos. Hay que generar tensiones
cognoscitivas, actividades desafiantes, que
obliguen a los alumnos a aplicar la teoría y a caminar la milla extra en su
mente y accionar para poder aprender y convertirse en recursos humanos útiles
para las empresas.
La
misión está muy clara: como menciona Gardner (2005) hace muchos años, hay que desarrollar en los alumnos la mente
disciplinada, sintética, creativa, respetuosa y ética. Sabemos lo que hay que
hacer, hay infinidad de investigaciones que desde hace décadas atrás respaldan
todos estos argumentos y descubrimientos. Lo que se necesita en la actualidad
es gente que tome la batuta y ACTÚE.
Los alumnos piden a gritos una educación mejor. Si no se actúa pronto, la
factura la pagaremos todos, pues el país quedará en manos de gente poco
preparada (no que ahora, lo esté, aclaro), sin valores y que se entregarán a la
corrupción y al bien individual. Esto eventualmente, nos destruirá como
sociedad, pues una persona que no haya tenido una educación apropiada es
errante e ignorante… y la ignorancia mata.
Referencias
Cheng, Kai Ming. The
Postindustrial Workplace and Challenges to Education. (2007). En Marcelo M.
Suarez (Ed.), Learning in the global era:
International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA:
University of California Press.
Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro: un ensayo educativo.España: Paidós
Levy, F. & Murnane, R. (2007). How
computerized work and globalization shape human skill demands. In
Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the
global era: International perspectives on globalization and education. Los
Angeles, CA: University of California Press.