¿Qué es aprender? ¿Será solamente memorizar una masa enorme de conceptos
para reproducirlos de forma robotizada en una prueba escrita? Por muchos años
las personas pasan su niñez, su adolescencia y una parte considerable de su
vida adulta en las aulas preparándose para ser miembros útiles de la sociedad.
Sin embargo, la vida real es la mayor prueba a las que debemos enfrentarnos…
ahí donde tenemos que aplicar conceptos y teorías para resolver problemas y aún
buscar soluciones a situaciones que nunca se vieron en las aulas de la
universidad. Todos venimos a este mundo en ignorancia, pero también con una
gran curiosidad y un deseo insaciable de aprender. Es a través de la educación
que se nos da la oportunidad de salir de esa ignorancia y se nos capacita para
llevar una vida virtuosa y productiva. ¿Sin embargo, está alcanzando la
educación este propósito? Para abrir este blog, debemos re-examinar los
conceptos de lo que significa aprender y educar.
Aprender es un concepto que genera mucho debate dentro del gremio de los
educadores. Según Aublin, Rubaud y Taraud (2003) los conceptos tradicionales
del modelo de transmisión conciben al docente como la figura principal del
proceso, quien transmite de forma organizada y lógica sus conocimientos para
llenar la mente vacía del alumno. Bajo el modelo conductista, propone estímulos
para que el estudiante responda con el comportamiento deseado; así mismo, el
comportamiento no deseado se castiga. El aprendizaje se da en términos de que
el individuo manifieste los comportamientos deseados que se encuentran
redactados en forma de objetivos. Finalmente, el modelo constructivista pone al
alumno en el centro del proceso de enseñanza y enfatiza el aprendizaje social y
autónomo por medio de la interacción por medio de situaciones contextualizadas.
El aprendizaje se demuestra al ser capaz de aplicar los conocimientos para
poder resolver problemas propios de la vida real de la forma en que se hace
tradicionalmente en la disciplina, pero también dándole un toque personal,
propio del razonamiento del estudiante.
Por otro lado, educar, muchas veces es utilizado como sinónimo de
enseñar. Sin embargo, autores como Acosta (2012), hacen una diferencia entre
ambas. La autora propone que educar es un impulso natural por medio del cual
los seres humanos transmiten de generación a generación diferentes aspectos
culturales relacionados o no con la educación formal. El acto de enseñar, enmarca
la acción de educar dentro de un marco estratégico de planificación con el fin
de guiar al individuo a la toma de decisiones responsables ante diferentes índoles
de la vida diaria.
En la actualidad, en la gran mayoría de instituciones educativas, se
continúan utilizando los modelos de transmisión y conductistas. Sin embargo,
para todo ser humano, en cualquier tema, hay un gran abismo entre la teoría y
la práctica; y estos modelos tradicionales solo contribuyen a llenar la mente
de información descontextualizada que se olvida con facilidad. Hoy necesitamos
que los alumnos desarrollen competencias para desenvolverse de forma autónoma y
creativa ante los diferentes desafíos de un contexto cambiante. El modelo
constructivista, ayudan a que esta meta se logre por medio de estrategias como
la observación reflexiva, el aprendizaje colaborativo, los proyectos de
aprendizaje en servicio, lo cual pone al estudiante en situaciones desafiantes
donde debe pensar, involucrarse, razonar y esforzarse para aplicar teorías en
situaciones específicas. Blythe, señala que el aprendizaje es sinónimo de
comprensión, lo cual lejos de recitar conceptos de memoria o repetir
procedimientos de forma mecánica, es demostrar por medio de evidencias
concretas, la capacidad de aplicar teorías en la resolución de problemas de
formas novedosas, ampliando lo que se le fue instruido.
La educación actual quiere provocar que el alumno piense, investigue, se
informe, evalué alternativas y tome decisiones bien fundamentadas. Esto no es
fácil de lograr, como se mencionó anteriormente, el enseñar requiere de
planificación y para poder planificar correctamente se necesita tener dominio
de las teorías y modelos actuales. Hay que comprender el funcionamiento del
cerebro y cómo se da el aprendizaje duradero en la memoria de una persona. Algo
sí es seguro: cuando nos involucramos y razonamos, aprendemos y eso deja una
huella significativa en nosotros. Por eso es fundamental fomentar el
pensamiento crítico en nuestros estudiantes.
Referencias
Acosta, F.M. (2012). Educar, enseñar, escolarizar. Tendencias Pedagógicas, (20), 93-105
Aublin, M., Rubaud,
M., Taraud, D. (2003).Enseñar para que el
aprendiz pueda aprender. Recuperado de http://eduscol.education.fr/sti/sites/eduscol.education.fr.sti/files/ressources/pedagogiques/1.aprender-definicion.pdf
Blythe, T. (1998). La enseñanza para la comprensión: guía para
el docente (pp. 27-127). Buenos Aires. Paidós.
Estimado Euro, un gusto saludarlo! En esta semana 2, con gusto adjunto algunos puntos, bajo la lupa del pensamiento crítico.
ResponderEliminar1. El inicio de su ensayo me gusta mucho porque compartimos el pensamiento de que la educación formal es parte de la vida de una persona, o por lo menos en la actualidad. La educación está accesible para personas de todas las clases sociales y con ello se abren más posibilidades de que las personas puedan educarse.
2. También comparto que la vida es el mayor reto que enfrentamos cuando ponemos en práctico lo que aprendemos, más que todo por la diversidad de pensamientos, corrientes y filosofías de ver al mundo y la educación, pero en todo caso, lo que debe preocuparnos en este punto, es dar lo mejor que podamos como parte de la educación que ofrecemos en las aulas. La pasión por hacer bien las cosas siento que minimiza la prueba de afrontarnos a tan diversas formas de ver la enseñanza.
3. No creo que vengamos a este mundo en ignorancia… me parece injusto pensar de esa forma. Los bebés no tienen la culpa de NO VENIR APRENDIDOS, más bien venimos a este mundo a aprender y con ello mejorar lo que se hace y evolucionar al mismo mundo y sus pensamientos. Por esta razón es que muchas personas piensan que las nuevas generaciones son las que dan las pautas de hacia dónde vamos. La ignorancia es más bien –a mi forma de verlo-, una manera de justificar que no quiero aprender, porque sencillamente no quiero poner en práctica algo. Ser ignorante es una manera de no querer saber, porque al fin y al cabo todo lo que tenemos alrededor es para aprender de ello, solamente que las personas eligen pensar, reflexionar o no hacerlo.
4. Tienes mucha razón en señalar que el sistema de educación tradicional da prioridad o un campo especial al docente (de hecho lo hemos analizado en muchos cursos del posgrado), pero que interesante que esa mentalidad tradicional esté dando giros importantes con modelos más constructivistas y centrados en el alumno.
5. El último párrafo del ensayo, me parece una excelente reflexión sobre lo que estamos buscando en los estudiantes del siglo XXI. Este curso es parte de esa actividad constructivista y de pensamiento reflexivo que nos demuestra que es posible dar los puntos de vista para aprender en todo momento de los demás. Reflexionar nos edifica y más si lo hacemos en equipo.
Saludos, Kattia Chacón
Buenas noches Kattia:
EliminarMuchas gracias por tus amables comentarios. De hecho, lo que comentas es lo que quería transmitir por medio del escrito. Me alegra que coincidamos. Creo que somos afortunados de trabajar en la universidad, pues eso nos permite profundizar en los temas de la maestrí no solo viendo cómo el constructivismo y el humnismo se implementan, sino siendo partícipes activos de ese proceso.
Saludos cordiales. Primero que todo felicitarlo por tan interesante comentario. Existen muchas maneras de expresarse en un blog y la que usted utiliza con seguridad servirá de referencia para muchos cibernautas.
ResponderEliminarLe quiero apoyar con varios comentarios:
- El tema de valorar el aprendizaje implica una deconstrucción de los conceptos que hemos elaborado como sociedad. Algunas teorías psicológicas de orden cognitivo-conductual -muy conservadoras- proponen que se necesita una cantidad de tiempo para eliminar una conducta equivalente al periodo en el que se aprendió. Aunque no soy partícipe de cierto análisis conductual, uno pensaría que en nuestro país esto es cierto. Todos conocemos que el aprendizaje a través de la experiencia es vital, que el aprendizaje significativo y de alto impacto es primordial, que vencer los modelos tradicionales es el principal reto; pero aún seguimos aprendiendo las tablas con una canción para memorizar. Sería interesante que las Universidades y en general los centros educativos se arriesgaran a deconstruirse; talvez comenzando por el Ministerio de Educación.
- Aprender y educar son las dos caras de un mismo proceso. Siempre participamos de ambos escenarios de una forma dinámica, inclusive algunas estrategias modernas como el Flipped Learning nos dejan entrever que todos somos maestros y estudiantes al mismo tiempo. Y esto no tiene que ver con un asunto metafísico, tiene que ver con comprendernos colaboradores en la formación del conocimiento.
Nos vemos pronto en el desarrollo del curso. Saludos.
Buenas noches Jonathan:
EliminarMuchas gracias por su comentario. Me alegra que el aporte le haya sido de provecho. El aprendizaje social y mutuo es fundamental en la educación del siglo XXI, por eso pcreo que para poder educar y aprender una característica fundamental es la humildad. Esta viene a ser especialmente en el docente quien ha estado acostumbrado a ser el centro del proceso de enseñanza. Al tener altas expectativas de lo que el alumno puede lograr y de quien puede llegar a ser, y planificar ese proceso en su beneficio, el docente se hace grande a los ojos del alumno, aunque ya no juegue ese rol tradicional.
Estimado Euro,
ResponderEliminarEs un placer conocer aún más su manera de pensar y expresarse sobre el tema a discusión. Le comparto algunos comentarios sobre su escrito.
1. Me identificó la introducción de su ensayo porque usted de manera concreta, nos hace crear conciencia sobre el verdadero valor del “aprender” desde el ámbito de la realización personal y la función social. Aunque su punto de vista es bastante válido, cuando menciona que desde un inicio el ser humano viene al mundo en completa ignorancia, me gusta pensar que como seres evolutivos, nuestro nivel de conocimiento debe estar acorde a nuestra permanencia e interacción con los entornos que nos rodea. Por lo tanto, el nivel de conocimiento por más pequeño que sea, -de cierta manera- le permite al ser humano salir poco a poco de su “desconocimiento”. Creo humildemente que el término ignorancia a parte del no saber sobre algo, se encuentra mucho más relacionado a la falta de instrucción o a la acción de ignorar conocer algo.
2. Encuentro muy valiosa su ejemplificación del modelo de aprendizaje conductista versus el constructivista, resaltando de este último la posición de protagonista que asume el estudiante, su papel dentro del aprendizaje colaborativo y desde luego, la autonomía adquirida como parte de su propio proceso de aprendizaje.
3. De igual manera, creo importante crear conciencia en cuanto a nuestros mecanismos de enseñanza desde el marco de la acción, la planificación y la estrategia y no desde la memorística, la transmisión y los contenidos.
Saludos cordiales, Jean Carlo Durán.
Buenas noches JC:
EliminarUn cordial saludo. Me parece interesante lo que tu y la compañera Kattia mencionan respecto al término de la ignorancia. Tal vez podríamos cambiarlo por desconocimiento, ya que creo que el problema de fondo es que hay una percepción cultural negativa del término. Creo que ya sea que lo llamemos ignorancia o desconocimiento, lo que debemos evitar es quedarnos en ese lugar, ya que eso sí sería motivo de vergüenza. Por eso es importante que fomentemos el pensamiento crítico en los estudiantes pues eso les inculca el cuestionar la información que se les presenta y el mantenerse aprendiendo toda la vida.