martes, 9 de junio de 2015

Semana 4




Pensamiento crítico, creatividad y EPC

 “Ante los cambios acelerados de conocimiento y la diversidad de paradigmas, se requiere de profesionales competentes que den respuesta a los problemas de una realidad compleja y dinámica; que adopten una actitud reflexiva y crítica con respecto a la realidad educativa y que posean idoneidad técnico-profesional para investigar científicamente esa realidad y transformarla creativamente” (Puebla, 2014).

A todo profesor le gustaría presumir que sus alumnos poseen una gran creatividad y que son pensadores críticos que evalúan, investigan redactan y opinan evidenciando un gran dominio de diferentes temas, así como una profunda calidad de interpretación y síntesis, pues esto habla muy bien de su labor como profesional. Sin embargo, ¿qué hacemos nosotros como docentes para que esto ocurra? El alumno siempre entra a clases con el deseo de aprender, de que ocurra un cambio en él / ella, pero la gran mayoría desconoce la importancia que la metodología de una institución en el hecho de que dicho aprendizaje se haga efectivo en ellos.
            Aunque es un modelo que ha sido respaldado por numerosas investigaciones desde hace más de 5 décadas, la Enseñanza para la Comprensión (EpC), la cual se fundamenta en las perspectivas educativas del constructivismo y el humanismo secular, es un modelo poco conocido, y mucho menos implementado, por la comunidad docente. Este modelo busca el desarrollo de competencias (conocimientos, habilidades, actitudes y valores) y que el alumno evidencie el aprendizaje por medio de actividades de evaluación que se enfocan en la resolución de problemas significativos y contextualizados que sean desafiantes a nivel cognitivo y le obliguen a  aplicar y ampliar las aplicaciones de los diferentes temas de forma novedosa.
            Blythe (2010) nos invita a reflexionar en la forma en que aprendemos poniendo como analogía la forma en que aprendemos a patinar: ensayamos, nos caemos, reflexionamos, intentamos de nuevo, otro nos supervisa y nos guía…nos divertimos…estos son principios establecidos bajo el modelo de la Enseñanza para la Comprensión. ¿No le parece ilógico que un profesional en enseñanza dé su primera lección en su práctica profesional cuando ya está a punto de graduarse?¿o que un profesional en ingeniería en sistemas tenga la oportunidad de atender los problemas informáticos de una organización hasta la culminación de la carrera? Siempre se ha hablado que la universidad solo da una pequeña parte, pero la “calle” (vida del trabajo) es lo que en realidad le enseña a las personas, o sea el componente práctico. ¿No debería la universidad solventar esta gran carencia?
            El contexto actual nos exige preparar a los alumnos para un mundo altamente competitivo y de constante cambio. El conocimiento por sí mismo no tiene valor si no se puede aplicar. En la actualidad está más que comprobado que los alumnos no son recipientes vacíos a los cuales se les puede transmitir competencias por medio de lo que escuchan. No se puede aprender a manejar solo leyendo un libro, haciendo un examen o escuchando a un profesor, ¡se debe salir a manejar! Y no solo se debe saber manejar, sino que se debe hacer con los valores y las actitudes correctos cuidando la vida propia y la de los demás.
            Para que el aprendizaje se dé, el cerebro del alumno debe estar en acción (lo cual no ocurre cuando se es un receptor pasivo). Según Salgado (2006), el modelo del EpC busca generar tensiones cognoscitivas utilizando los principios del andamiaje de Vygotsky. Bajo dicho enfoque se pone al alumno ante una serie de tareas desafiantes que presentan una dificultad progresiva bajo la supervisión y consejo del docente. De esta manera, el alumno va desarrollando no solo destrezas en la disciplina de estudio, sino que también adquiere independencia paulatina del docente, se va formando un criterio y un camino profesional propio. No se puede ser crítico si siempre se depende mentalmente de otros. La tensión cognoscitiva en el cerebro involucra reflexión sobre la teoría, sobre el error, evaluar alternativas de solución, tomar decisiones con base en la información disponible o aquella que se recolecta mediante la aplicación del método científico.
            Otro de los pilares de la EpC es la teoría de la inteligencias múltiples de Gardner, mencionada en Salgado (2006), la cual nos indica que todos los alumnos aprenden de forma diferente y que las clases deben ser inclusivas a todos los estilos de aprendizaje. Así mismo, el humanismo secular ve a cada ser humano como personas únicas con un potencial particular y con necesidades específicas que deben ser suplidas, entre ellas la necesidad de aprender y auto realizarse en las áreas de su interés. Siempre que trabajamos en algo que es de nuestro agrado la creatividad comienza a fluir, pues se trabaja cómodamente y con automotivación. De igual manera el aprendizaje social y colaborativo son partes importantes de este modelo: la sinergia que se crea en los trabajos grupales mediante la negociación y el intercambio de ideas genera productos de alta calidad crítica y creativa que combinan las habilidades específicas de cada miembro del grupo.
La educación bajo el marco de la EpC es una puerta  para desarrollar habilidades fundamentales para la vida. Necesitamos pensar para no dejarnos engañar por aquellos que quieren que sirvamos a sus intereses egoístas, descubrir formas nuevas y más eficientes de hacer nuestro trabajo y llevar una vida sana en general.  Los profesionales en educación deben fomentar, desde sus distintas esferas de trabajo, actividades orientadas a desarrollar habilidades para la vida y el trabajo, como el pensamiento crítico, la creatividad, el trabajo colaborativo y valores. El abogado y político colombiano Diego Luis Córdoba dijo una vez: "Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad". Si tenemos estudiantes que piensan críticamente y que salen al mundo laboral luego de un proceso de formación práctica donde se ha estimulado su creatividad, tendremos un mejor mañana lleno de ideas provechosas y nuevos descubrimientos y más importante aún, lleno de individuos felices que no se dejan engañar ni manipular; padres, madres y profesionales autónomos, independientes capaces de tomar decisiones de vida y de trabajo responsables e informadas.  Siéntase libre de cuestionar y poner en práctica  todas las ideas expuestas en este ensayo. El autor estará feliz de que así usted lo haga, ya que estará aplicando principios del constructivismo y el humanismo. Solamente recuerde: no deje de buscar el lado práctico de la educación… ¡descubrirá grandes cosas!



Referencias
Puebla, A.(2014). Importancia de la investigación educativa. Recuperado de http://www.transformacion-educativa.com/congreso/ponencias/199-importancia-investigacion.html

Salgado E. (2006). Manual de Docencia Universitaria. Introducción al constructivismo en la Educación superior. Costa Rica: ULACIT

Blythe, T. (2010). La Enseñanza para la Comprensión. (1ª Ed.). Buenos Aires, Argentina: Paidós



4 comentarios:

  1. Compañero Euro,
    Debo felicitarlo por su brillante artículo. Creo que logra motivar al lector a indagar un poco más al respecto de la EpC y a los docentes para querer integrar en su labor educativa componentes que generen constructivismo y pensamiento creativo. Me llamó a la reflexión su mención de la capacidad de generar criterios en los estudiantes producto de una labor intelectual que sólo se puede formar a través de una educación dinámica y nutritiva en el estímulo de organización, resolución e interpretación. Otro acierto en su ensayo tiene que ver con el humanismo, que a veces se pierde de vista para anteponer los valores, destrezas y requerimientos que un mercado laboral que no representan la totalidad de la integridad de los individuos. Disfrute mucho su artículo compañero, gracias por enriquecer mis perspectivas.

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  2. Estimado Euro,

    De su artículo me identifico su su clara interpretación de Blythe sobre en el cómo desde una manera tan básica y poco reflexionada se lleve a cabo un proceso de aprendizaje fundamental. Desde luego, es preocupante lo que mencionas sobre las pocas oportunidades de práctica y experimentación, ofrecida por los planes de estudios durante décadas, pero gracias a un modelo tan atractivo y estimulante para el aprendizaje como lo es la EpC, se han venido vislumbrando cambios y avances significativos en del desarrollo y calidad de profesionales graduados y ni que decir, del incremento de la calidad académica.
    Citando a su persona, me llamó la atención sobremanera cuando mencionas que “el conocimiento por sí mismo no tiene valor si no se puede aplicar”, en definitiva, esta frase nos invita a reflexionar en cómo estamos haciendo las cosas y además del cómo estoy orientadando la enseñanza en mis estudiantes. Valoro de igual manera, que todo aprendizaje significativo, debe estar acompañado los valores y las actitudes más apropiadas que en suma potencien el valor de todos aquello aprendido a la luz del humanismo.

    Saludos,
    Jean carlo

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  3. Estimado Euro... lindísimo! hay palabras-frases en su artículo que me dejaron reflexionar mucho más sobre la EpC, me refiero a: al desarrollo de competencias, la generación de tensiones cognitivas y la estimulación de la creatividad.

    Las competencias sin duda nos preparan para accionar en el mercado laboral, por lo que la EpC es una excelente manera de impulsar las habilidades a través de la práctica constante. Las tensiones cognitivas, son el reflejo de los cambios de estructuras mentales que queremos dejar en el estudiante, es decir, empujarlo a la acción y alejarlo de la memorización -lo cual es difícil después de estar acostumbrado a memorizarlo todo-. La estimulación de la creatividad, es la oportunidad que le damos a un estudiante y a nosotros mismos de buscar nuevas formas de mostrar el aprendizaje y con ello motivar cada vez más, para que podamos generar actividades constructivistas que sean más que una lección o clase magistral, una puesta en práctica de todo lo que enseñemos.

    Saludos,

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  4. Hola Euro: Muy interesante su aporte. Coincido con Usted cuando cuestiona lo desatinado que un profesional en enseñanza de su primera lección hasta poco antes o después de graduarse; porque quizá este docente tenga la disposición, el conocimiento, las estrategias pero no la habilidad para guiar y motivar a los estudiantes en determinado tema o curso universitario. Y, como respuesta a su pregunta en este párrafo si considero que la universidad debería solventar de alguna manera por medio de la introducción de prácticas profesionales reales para la mayoría de sus cursos. Afortunadamente, en el desarrollo de mi carrera en bibliotecología algunos de sus cursos introducían prácticas dirigidas de cierta cantidad de horas en las bibliotecas de la Universidad y hasta en la misma Biblioteca Nacional. Consistía en realizar labores de atención al público en áreas críticas de una biblioteca. Esto nos ayudaba a interactuar con el entorno y con la especialidad a la quisiéramos dedicarnos o desarrollar. En esta etapa de la carrera algunos desistieron y cambiaron de profesión. Sin duda alguna las personas que se dedican a la docencia tienen un gran reto de actualización profesional porque se encuentran en el aula individuos inclusive con más preparación académica y especialización en el área que ellos (as) por lo que es casi una exigencia buscar metodologías, enfoques y actualizaciones para lograr brindarle al estudiante un valor agregado a lo mismo que involucra un curso regular.

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